Foreigner en Madrid: el concierto del año
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Jueves 10 de junio, 8 de la noche, mientras apuro mi copa de ron con limón en el bar de enfrente de La Riviera, el de todos los conciertos, no imago que en apenas una hora y media voy a asistir a un espectáculo musical de esos que se quedan grabados para el resto de la vida. Como es tradición comentamos los distintos conciertos a los que hemos asistido en el mítico local de Madrid: Desde el mejor Whitesnake teloneados por los Ñu de José Carlos Molina, otra de esas exhibiciones antológicas para la historia, hasta los Journey de Jeff Scott Soto que no acabaron de dejar buen sabor de boca. Poca gente en los alrededores, muchas camisetas de los clásicos del AOR y bastantes melenas colmadas de canas, nada fuera de lo previsible.
Una vez dentro y con otra copa en la mano no encontramos ningún problema para colocarnos cerca del escenario, son ya las nueve y media y la banda todavía no da señales de vida. Por fin unos minutos más tarde una cañón de humo abre la puerta al comienzo del show. Un maduro Mick Jones da la señal y comienzan a sonar las notas de 'Double Vision'. Sonido perfecto, ubicación perfecta, un arrollador Kelly Hansen comiéndose el escenario y todos los brazos a mi alrededor alzados en señal de aprobación: esto va a estar muy bien.
Y efectivamente, tema a tema, todos los clásicos, los esperados y alguna sorpresa tan agradable que casi se me saltan las lágrimas, como el 'Blue Morning, Blue Day', uno de esos temas que solía repetir dos o tres veces en cada repaso al 'Double Vision' y que no sabía que iban a tocar. Al segundo tema ya se había creado una conexión muy especial entre el público y la banda, de esas que ocurren en contadas ocasiones. Sonrisas y miradas cómplices de los músicos y respuesta conciliada de toda la sala, al unísono, en cada estribillo, en cada reclamo del vocalista, se veía que estaban encantados de que el poco público que allí nos congregábamos estuviéramos dando todo y más, pero el regalo que nos estaban haciendo no era para menos.
Mick Jones, un tipo con cara de buena persona y aspecto de saberlo todo y un poco más, es el amo y señor de la banda, lógicamente. Bajo su tutela y dirección el resto de los musicazos, de altísimo nivel, se propagan por el escenario tan coordinados como una compañía de ballet clásico. Con una sonrisa permanente dirige la función mientras se permite extensos solos de guitarra de elegante sonido e impecable ejecución alternados con algunos pinitos al teclado. Su primer comandante, Kelly Hansen, es un cantante excepcional que se devora el escenario. Es capaz de emular perfectamente el timbre de Lou Gramm y sabe en qué momento añadir algo de su cosecha para que los temas suenen a aquellos clásicos legendarios con matices más rockeros, mientras corre incansable de un lado a otro pidiendo coros y brazos en alto, a sus casi 50 palos. Impresionante.
El resto de la banda simplemente encaja en este esquema a la perfección, cada uno en su sitio. El guitarrista Tom Gimbel interpreta los solos de saxo como si hubiera grabado él mismo los originales, Bryan Tichy no da una nota de más a la batería, los 'breaks' justos y un elegante solo de 2 minutos de perfecta ejecución, y el bajista Jeff Pilson tiene tantas tablas que se permite constantes posturitas y malabarismos con el instrumento.
No se dejaron ni un clásico, como era de esperar en la presentación de su recopilatorio 'No End In Sight', aunque cabe destacar, además del tremendo 'Blue Morning' que antes he mencionado, una curiosa versión a capella del 'Say You Will', el nuevo tema de 2008 'Too Late' que en directo tiene una fuerza impresionante, el tema psicodélico del primer disco 'Starrider' con un sólo final tan extenso como intenso, y por supuesto 'Juke Box Hero' enlazado con 'Whole Lotta Love' de Zeppelin que hizo temblar las paredes de la sala y probablemente de algún edificio cercano.
Como músico conozco el placer que supone conseguir cierta simbiosis con el publico y ver desde el escenario los brazos en alto y las caras de aprobación de la audiencia. Como público es absolutamente gratificante ver las caras de placer de los músicos al haber conseguido esta conexión, y el jueves este frenesí bidireccional se retroalimentó de tal manera que consiguió que la primera actuación de Foreigner en Madrid se pueda considerar ya un hito.
Nota: La foto del setlist está hecha por Reina del Hielo.








Una crónica realmente acertada. Uno de los mejores conciertos de mi viva...y os garantizo que he visto unos cuantos